La casa

Casa rural de los Ulibarri es la casa ideal para disfrutar del encanto que nos ofrece Navarra. Casa solariega del Siglo XVI, catalogada por el Instituto Príncipe de Viana, cada uno de sus rincones te transportará a otros tiempos pasados.

Rehabilitada y convertida en un alojamiento rural, manteniendo su distribución original y esencia. Dispone de amplias zonas comunes ideal para familias y grupos de amigos.

UN POCO DE HISTORIA...

La Casa de los Ulibarri conserva el encanto de las casas solariegas del s. XVI, en el que fue construida. Catalogada por la Institución Príncipe de Viana, posee dependencias propias de una casa de labranza de otros siglos. Además, es una de las pocas que se puede denominar "noble", y que todavía se conservan en la villa de Allo, legado de los siglos en que el Reyno de Navarra tenía una gran importancia.

ESCALERA INTERIOR

Desde el zaguán de la planta baja parte una espectacular escalera interior hacia los pisos superiores de la casa. Destaca la majestuosa lámpara de candelabros que adorna el hueco de la escalera. En las paredes de lo más alto de la casona cuelgan diferentes aperos y utensilios de labranza a modo de pequeño museo etnográfico.

Zaguán de la casa con piedra de canto rodado
Sala de baile
Sala de juegos y bodega
Pequeño museo etnográfico

PIEDRA DE CANTO RODADO

La puerta de la entrada conduce a un amplio y cuidado zaguán, cuyo suelo y zócalos de pared están empedrados de canto rodado. El suelo es original del s. XVI.

MUSEO ETNOGRÁFICO

En la planta segunda, por la escalera principal se accede al granero que ocupa toda la planta de la casa. En esta subida por la escalera a lo más alto de la casa solariega destacan, adornando la pared frontal, diferentes utensilios propios de los trabajos de labranza que hoy se encuentran en desuso, pero que eran utilizados en otro tiempo cotidianamente. Esta zona de la casa tiene una vocación de museo etnográfico, que se irá ampliando en un futuro.

La planta tercera ocupa la misma superficie que la anterior y está formada por un enorme granero. Allí se pueden apreciar los pilares de sólidos sillares, que han venido soportando el peso de la casa desde su construcción en el siglo XVI.